El mundo del café se ha puesto un poco intenso.
Parece que hoy, para tomarse una buena taza, hay que sacarse un curso.
Que si el balance químico del agua. Que si los 9 bares de presión. Que si usar agujas de acupuntura para la molienda...
La cosa está dividida entre dos extremos: el café rápido, pero que sabe a poco; y el café de especialidad, envuelto en tanto ritual que a veces da más pereza que ganas.
Y oye, una cosa está clara: si para disfrutar un café tienes que sufrirlo antes, algo se ha torcido.
En Caffè di Spezia lo vemos claro: disfrutar de un buen café no debería ser un problema.
Porque la vida ya es lo suficientemente compleja como para que tu momento de paz también lo sea.
Tú solo quieres un café del bueno. Nosotros llevamos 60 años buscando la forma más fácil de dártelo.
Sin humos. Sin historias. Sin tonterías.
Solo buen café.
Y ya.